En fechas como el Día de Muertos, recordar a quienes han fallecido puede despertar tristeza, nostalgia y una sensación de ausencia incluso muchos años después. Sentir estas emociones no significa que exista un trastorno: el duelo es una respuesta natural ante la pérdida de una persona significativa.
Sin embargo, en algunos casos el dolor permanece con una intensidad que dificulta retomar actividades, relaciones o proyectos durante un periodo prolongado.
Cuando esto ocurre, puede ser necesario valorar la presencia de un trastorno de duelo prolongado, una condición reconocida tanto por la undécima revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Quinta Edición (DSM-5-TR).
Trastorno de duelo prolongado: síntomas y criterios para reconocerlo
El trastorno de duelo prolongado se caracteriza por un anhelo intenso y persistente por la persona fallecida o una preocupación constante relacionada con su ausencia, acompañados de un malestar que afecta significativamente el funcionamiento cotidiano.
El tiempo transcurrido es importante, pero no es el único criterio. Según el DSM-5-TR, en adultos, la pérdida debe haber ocurrido al menos 12 meses antes; en niños y adolescentes, al menos seis meses. La respuesta también debe superar lo esperable según el contexto social, cultural o religioso de la persona y causar un deterioro clínicamente significativo.
Por otra parte, la CIE-11 utiliza un criterio temporal diferente: contempla una respuesta de duelo persistente durante al menos seis meses, siempre que sea claramente más intensa o duradera de lo esperado para las normas culturales y sociales de la persona.
Entre las manifestaciones que pueden aparecer se encuentran:
- Añoranza o preocupación persistente por la persona fallecida.
- Dificultad para aceptar la muerte.
- Dolor emocional intenso, tristeza, culpa o enojo.
- Sensación de haber perdido una parte de la propia identidad.
- Entumecimiento emocional o dificultad para experimentar emociones positivas.
- Evitación constante de situaciones que recuerdan la pérdida.
- Dificultad para retomar relaciones, responsabilidades o actividades significativas.
- Sensación persistente de que la vida ha perdido sentido.
La duración por sí sola no permite hacer un diagnóstico. Una persona puede continuar extrañando profundamente a alguien años después y mantener al mismo tiempo una vida funcional y significativa.
Duelo complicado, duelo no resuelto y duelo prolongado: ¿son lo mismo?
El término duelo complicado se ha utilizado durante años para describir procesos de duelo especialmente persistentes y discapacitantes. También es frecuente escuchar expresiones como “duelo no resuelto”. Sin embargo, actualmente, el trastorno de duelo prolongado es la denominación clínica reconocida en las clasificaciones diagnósticas internacionales.
Esto no significa que exista una fecha exacta en la que un duelo “deje de ser normal”. Cada pérdida ocurre dentro de una historia personal y cultural diferente. La señal más relevante es que el dolor continúe siendo intenso, persistente y limite de forma importante la capacidad de funcionar.
Comprender qué es el duelo y cómo afrontarlo también ayuda a evitar dos extremos: patologizar emociones naturales después de una pérdida o asumir que una persona debe acostumbrarse indefinidamente a un sufrimiento que está interfiriendo con su vida.
Síntomas físicos del duelo por muerte
El duelo también puede sentirse en el cuerpo. Durante las primeras semanas o meses después de una pérdida pueden aparecer cambios físicos relacionados con el estrés emocional, el sueño y las rutinas cotidianas.
¿Cómo puede manifestarse físicamente el duelo?
Algunas personas experimentan cansancio, alteraciones del sueño, pérdida o aumento del apetito, tensión muscular, sensación de opresión, dificultades para concentrarse o disminución general de la energía.
Estas manifestaciones no indican automáticamente un trastorno de duelo prolongado. Pueden formar parte de una reacción normal a la pérdida, especialmente durante sus etapas iniciales.
Lo que merece mayor atención es su persistencia, intensidad o impacto. Si el insomnio, la falta de alimentación, el agotamiento u otras molestias afectan de manera considerable la vida diaria, también conviene descartar causas médicas y valorar el estado emocional de la persona.
¿Cuándo necesita atención profesional un duelo prolongado?
Buscar apoyo psicológico no significa que una persona esté “haciendo mal” su duelo. Puede resultar útil cuando el sufrimiento permanece prácticamente sin cambios, cuando existe aislamiento creciente o cuando retomar la vida cotidiana parece imposible.
También es recomendable solicitar una valoración si, después de un periodo considerable, la persona continúa evitando cualquier recordatorio de la pérdida, siente que no puede imaginar una vida sin quien falleció o ha abandonado responsabilidades, relaciones y actividades que antes eran significativas.
En estos casos, una evaluación profesional permite distinguir entre una evolución individual del duelo, un trastorno de duelo prolongado y otros problemas de salud mental que pueden presentarse al mismo tiempo.
Duelo o depresión: cómo distinguirlos
El duelo y la depresión pueden compartir síntomas como tristeza, problemas de sueño, cansancio y dificultad para concentrarse, pero no son la misma condición. Además, pueden coexistir.
En el duelo, el dolor suele estar estrechamente relacionado con la pérdida y puede fluctuar. Es posible experimentar momentos de tristeza intensa junto con otros de conexión, recuerdo positivo o interés por determinadas actividades.
En un trastorno depresivo mayor, en cambio, predominan síntomas más generalizados, como estado de ánimo deprimido o pérdida persistente de interés, acompañados de cambios significativos en el funcionamiento. La añoranza específica por la persona fallecida es, en cambio, uno de los elementos más característicos del trastorno de duelo prolongado.

Cuando seguir adelante empieza a sentirse imposible
El objetivo de recibir ayuda no es olvidar a la persona fallecida ni eliminar el vínculo con ella. Se trata de poder integrar la pérdida sin que el dolor mantenga detenidas otras áreas de la vida.
Cuando la tristeza, el aislamiento, la añoranza o la dificultad para funcionar persisten con gran intensidad, Grupo Punto de Partida puede brindar una valoración de salud mental para identificar si existe un trastorno del duelo, depresión u otra condición que requiera atención.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tiene que durar un duelo para considerarse prolongado?
El DSM-5-TR establece al menos 12 meses después de la muerte en adultos y seis meses en niños y adolescentes. La CIE-11 utiliza como referencia un mínimo de seis meses, además de considerar las normas culturales y el deterioro funcional.
¿Extrañar a alguien después de varios años significa tener un trastorno?
No. Continuar extrañando a una persona fallecida puede ser completamente compatible con un proceso de duelo saludable. El diagnóstico depende de la intensidad, persistencia y repercusión de los síntomas.
¿El duelo prolongado es lo mismo que la depresión?
No. Son condiciones diferentes, aunque pueden presentarse simultáneamente. El duelo prolongado se caracteriza especialmente por añoranza o preocupación persistente por la persona fallecida; la depresión afecta de forma más generalizada el estado de ánimo y el interés por la vida.
¿Cuándo conviene buscar ayuda después de una pérdida?
Cuando el sufrimiento impide mantener actividades básicas, relaciones o responsabilidades, existe aislamiento persistente o la persona siente que no puede adaptarse a la pérdida. No es necesario esperar a cumplir un criterio diagnóstico para pedir apoyo.
Fuentes consultadas:
- https://www.psychiatry.org/getmedia/2ed086b0-ec88-42ec-aa0e-f442e4af74e6/APA-DSM5TR-Update-September-2024.pd
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5990943/
- https://dictionary.apa.org/bereavement-exclusion